viernes, 29 de diciembre de 2023

29. “LA LEY DE DIOS CONDUCE AL ARREPENTIMIENTO VERDADERO” XII. SER SEMEJANTES A JESÚS EN SU ABNEGACIÓN Y ENTREGA (EGW)

Quizás oigan y se vuelvan cada uno de su mal camino, y me arrepentiré yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras. (Jeremías 26:3).

[El apóstol Pablo escribió]: “Yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás”. Romanos 7:7... La ley que prometía vida al obediente, proclamaba la muerte del transgresor. “De manera”, dice, “que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno”. Romanos 7:12.

Cuán amplio es el contraste entre estas palabras de Pablo Y Las Que Se Proclaman En Muchos Púlpitos Hoy. Se le enseña a la gente que la ley de Dios no es necesaria para la salvación; que sólo tienen que creer en Jesús y son salvos.

Sin la ley, los seres humanos no tienen convicción de pecado y no sienten necesidad de arrepentimiento. No viendo su condición perdida como violadores de la ley de Dios, no sienten la necesidad de la sangre expiatoria de Cristo como su única esperanza de salvación.

La ley de Dios es un agente en cada conversión genuina. No puede existir verdadero arrepentimiento sin convicción de pecado. Las Escrituras dicen que “…el pecado es infracción de la ley” (1 Juan 3:4), y que “…por medio de la ley es el conocimiento del pecado” Romanos 3:20.

Para ver su culpa, los pecadores deben someter a prueba su carácter por la gran norma de justicia de Dios.

Para descubrir sus defectos, deben mirarse en el espejo de los estatutos divinos. Pero si bien la ley revela sus pecados, no proporciona el remedio. Únicamente el evangelio de Cristo puede ofrecer perdón.

Para estar perdonados, los pecadores deben valerse del arrepentimiento hacia Dios, cuya ley ha sido transgredida, y de la fe en Cristo, su sacrificio expiatorio.

Sin Arrepentimiento Verdadero no puede haber conversión verdadera. Muchos se equivocan aquí, y demasiado a menudo toda su experiencia demuestra ser un engaño.

Es por esto que tantos que se unen a la iglesia nunca se han unido a Cristo. “…Los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”. Romanos 8:7.

En el nuevo nacimiento, el corazón es renovado por la gracia divina y puesto en armonía con Dios y colocado en sujeción a su ley. Cuando ha tenido lugar este cambio poderoso, el pecador ha pasado de muerte a vida, de pecado a santidad, de transgresión y rebelión a la obediencia y lealtad.

Ha terminado la vieja vida de alejamiento de Dios y ha comenzado la nueva vida de reconciliación, de fe y amor. Entonces, “la justicia de la ley” se cumple en “nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Romanos 8:4. The Spirit of Prophecy 4:297, 298. [371]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=M0SudFUSkh0&list=PLVsLdOIe7sVub3iqYiMu9eoptMRN6QQ7k&index=29&pp=gAQBiAQBsAQB


jueves, 28 de diciembre de 2023

28. “EL ARREPENTIMIENTO ERA ESENCIAL DURANTE EL DÍA DE LA EXPIACIÓN” XII. SER SEMEJANTES A JESÚS EN SU ABNEGACIÓN Y ENTREGA (EGW)

Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. (Apocalipsis 12:10).

Dios está apartando a sus hijos de las abominaciones del mundo para que puedan guardar su ley; a causa de esto, la ira del “…acusador de nuestros hermanos…” No Tiene Límite. “…Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo”. (Apocalipsis 12:10,12).

La verdadera tierra de promisión está delante de nosotros, y Satanás está resuelto a destruir al pueblo de Dios y privarlo de su herencia. Nunca fue más necesario que hoy oír la advertencia:Velad y orad, para que no entréis en tentación…”. (Marcos 14:38). —Historia de los Patriarcas y Profetas, 745.

Estamos Viviendo Ahora En El Gran Día De La Expiación. Cuando en el servicio simbólico el sumo sacerdote hacía la propiciación por Israel, todos debían afligir su alma arrepintiéndose de sus pecados y humillándose ante el Señor, si no querían verse separados del pueblo.

De la misma manera, todos los que desean que sus nombres sean conservados en el libro de la vida, deben ahora, en los pocos días que les quedan de este tiempo de gracia, afligir su alma ante Dios con verdadero arrepentimiento y dolor por sus pecados.

Hay que escudriñar honda y sinceramente el corazón. Hay que deponer el espíritu liviano y frívolo al que se entregan tantos cristianos de profesión. Empeñada lucha espera a todos los que quieran subyugar las malas inclinaciones que tratan de dominarlos.

La Obra De Preparación Es Una Obra Individual. No Somos Salvados En Grupos.

La pureza, la devoción de uno no suplirá la falta de estas cualidades en otro. Si bien todas las naciones deben pasar en juicio ante Dios, Sin Embargo Él Examinará el caso de cada individuo de un modo tan detenido y penetrante como si no hubiese otro ser en la tierra. Cada cual tiene que ser probado y encontrado sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante.

Solemnes son las escenas relacionadas con la obra final de la expiación. Incalculables son los intereses que ésta involucra.

El juicio se lleva ahora adelante en el Santuario celestial... Pronto, nadie sabe cuando, les tocará ser juzgados a los vivos... Cuando quede concluida la obra del juicio investigador, quedará también decidida la suerte de todos para vida o para muerte.

El tiempo de gracia terminará poco antes de que el Señor aparezca en las nubes del cielo. Al mirar hacia ese tiempo, Cristo declara en el Apocalipsis: “...He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. Apocalipsis 22:12. El Conflicto de los Siglos, 544,545; Gospel Herald, agosto de 1910. [370]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=QdEgL6eDeqY&list=PLVsLdOIe7sVub3iqYiMu9eoptMRN6QQ7k&index=28&pp=gAQBiAQBsAQB


miércoles, 27 de diciembre de 2023

27. “CADA UNO DEBE TRABAJAR POR LOS PERDIDOS” XII. SER SEMEJANTES A JESÚS EN SU ABNEGACIÓN Y ENTREGA (EGW)

Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. (1Juan 4:16).

“Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros” (1Juan 4:12), y ese amor no puede ser reprimido... Sólo Llegando A Ser Participantes De La Naturaleza Divina Puede Cumplirse La Ley De Dios En Los Seres Humanos.

Sólo los que aman a Dios con todo su corazón, alma, mente y fuerza, y a sus prójimos como a sí mismos, pueden dar gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

Esta Fue La Obra De Cristo, y cuando su obra es apreciada y representada por sus seguidores, se alcanzará el gran resultado en el “gozo que le fue propuesto”, es decir, en la salvación de las almas por las que entregó su vida.

El Señor ha estado trabajando constantemente de generación en generación para despertar en el alma de los seres humanos un sentido de su parentezco divino, y de esa manera establecer un orden y una armonía divinas proporcionales a la grande y eterna liberación que ha efectuado para cada uno que lo recibe.

El Señor Exhorta A Todos Los Que Profesan Creer En Él A Ser Colaboradores Con Él, Que Usen Cada Habilidad Dada Por Dios, Cada Oportunidad Y Privilegio Para Llevar A Jesucristo A Las Almas Que Perecen Y Que Están Dentro De La Esfera De Su Influencia.

Aquí está la única esperanza para la transformación del carácter; esto dará paz y gozo al creer, y los capacitará para la sociedad de los ángeles celestiales en el reino de Dios. ¡Oh, cuán fervientes, perseverantes e incansables deberían ser los esfuerzos de cada alma que ha sido perdonada del pecado para tratar de llevar a otras almas a Jesucristo, para que sus vecinos lleguen a ser coherederos con Jesús! Quienquiera que sea su prójimo, hay que buscarlo y trabajar por él.

¿Son ignorantes? Que su comunicación, su relación con ellos, los haga más inteligentes. Los parias o marginados, los jóvenes, llenos de defectos de carácter, son los mismos a quienes Dios nos ordena ayudar. Cristo dijo: “No he venido a llamar justos, sino a pecadores al arrepentimiento” Lucas 5:32...

La misma nobleza del mundo considerará un honor ir al cielo en la compañía de quienes sean lo suficientemente humildes como para aprender, y ángeles de Dios cooperarán con los que son obreros juntamente con Dios.

Necesitamos tener hambre y sed de justicia, para que podamos tener a Cristo en nosotros como un pozo de agua que salta para vida eterna. Special Instruction Relating to the Review and Herald Office, and The Work in Battle Creek, 4,5. [369]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=5t-g7wcELR0&list=PLVsLdOIe7sVub3iqYiMu9eoptMRN6QQ7k&index=27&pp=gAQBiAQBsAQB