viernes, 24 de febrero de 2023

24. “LA LEY DE DIOS ES PERFECTA” II. SER SEMEJANTE A JESÚS EN LA OBEDIENCIA (EGW)


La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. Salmo 19:7,8.

El mismo Jesús que, encubierto en la columna de nube, dirigió a las huestes hebreas, es nuestro Jefe.

El que dio leyes sabias, justas y buenas a Israel, nos ha hablado a nosotros tan verdaderamente como a ellos. Nuestra prosperidad y felicidad dependen de una obediencia constante a la ley de Dios.

La sabiduría finita no puede mejorar un precepto de esa santa ley. 

Ni uno de sus diez preceptos puede ser quebrantado sin ser desleal al Dios del cielo.

Guardar cada jota y tilde de la ley es esencial para nuestra propia felicidad, y para la felicidad de todos los que se relacionan con nosotros. “Mucha paz tiene los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo”. Salmo 119:165.

Y sin embargo, criaturas finitas presentan al pueblo esta ley santa, justa y buena como un yugo; ¡un yugo que no pueden llevar! Es el transgresor el que no puede ver la belleza en la ley de Dios.

Todo el mundo será juzgado por esa ley. Toca aun las intenciones y los propósitos del corazón, y exige pureza en los pensamientos más secretos, en los deseos y las aspiraciones.

Demanda que amemos a Dios supremamente, y a nuestros prójimos como a nosotros mismos. Sin el ejercicio de este amor, la más elevada profesión de fe es hipocresía. Dios requiere, de cada alma de la familia humana, obediencia perfecta a su ley. “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”. Santiago 2:10.

 

La desviación más mínima de la ley, por negligencia o transgresión voluntaria, es pecado, y cada pecado expone al pecador a la ira de Dios. El corazón que no ha nacido de nuevo, odiará las restricciones de la ley de Dios y se esforzará por deshacerse de sus justos requerimientos.

 

Nuestro bienestar eterno depende de un entendimiento exacto de la ley de Dios, una convicción profunda de su santo carácter y una obediencia lista a cumplir sus condiciones. 

Hombres y mujeres deben estar convencidos de pecado antes de que puedan sentir su necesidad de Cristo... 

Los que pisotean la ley de Dios han rechazado el único medio que define al transgresor lo que es el pecado. Están haciendo la obra del gran engañador. —The Signs of the Times, 3 de marzo de 1881. [62] 

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=BEexuwDpoK8&list=PLVsLdOIe7sVtDwTpvTt4enDOjQ-HVs6-_&index=24&pp=sAQB



jueves, 23 de febrero de 2023

23. “HACER ATRACTIVA LA OBEDIENCIA” II. SER SEMEJANTE A JESÚS EN LA OBEDIENCIA (EGW)

He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy. Deuteronomio 11:26-28.

Los hombres y las mujeres no deben atreverse a poner a un lado la gran norma moral de Dios y erigir una norma de acuerdo con su propio juicio finito. Debido a que se están midiendo entre ellos mismos, y viviendo de acuerdo con su propia norma, es por lo que abunda la iniquidad y se enfría el amor de muchos.

Se muestra desprecio por la ley de Dios, y por causa de esto muchos se atreven a transgredirla, y aun quienes han tenido la luz de la verdad están vacilando en su lealtad a la ley de Dios.

¿Los barrerá hacia la perdición la corriente del mal que se está imponiendo tan fuertemente? ¿O, con valor y fidelidad, rechazarán la marea y mantendrán su lealtad a Dios en medio del mal prevaleciente?... 

Los que profesan servir a Dios deben emprender la obra de aliviar a los oprimidos. Deben llevar el fruto del buen árbol. 

Los que verdaderamente son de Cristo, no serán causa de opresión ni en el hogar ni en la iglesia.

 

Los padres que están siguiendo al Señor enseñarán diligentemente a sus hijos los estatutos y mandamientos de Dios, pero no lo harán de tal manera que el servicio de Dios llegue a ser repulsivo para sus hijos.

Cuando los padres amen a Dios con todo su corazón, la verdad tal como está en Jesús será practicada y enseñada en el hogar... 

Debemos examinarnos a nosotros mismos íntimamente...

 

Debemos suplicar a Dios que nos colirio espiritual, para poder discernir nuestros errores y entender nuestros defectos de carácter.

Si hemos sido críticos y condenatorios, llenos de crítica, hablando de dudas y oscuridad, tenemos que hacer una obra de arrepentimiento y reforma.

Debemos caminar en la luz, y hablar palabras que traigan paz y felicidad. Jesús debe morar en el alma. Y donde él está, en vez de lobreguez, murmuración y quejas habrá fragancia de carácter. 

—The Review and Herald, 12 de junio de 1894. [61]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=HABKlQZfztU&list=PLVsLdOIe7sVtDwTpvTt4enDOjQ-HVs6-_&index=23&pp=sAQB




miércoles, 22 de febrero de 2023

22. “OBEDECER A DIOS, LA AUTORIDAD SUPREMA” II. SER SEMEJANTE A JESÚS EN LA OBEDIENCIA (EGW)

            Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. Hechos 5:29.

El principio que los discípulos sostuvieron valientemente cuando, en respuesta a la orden de no hablar más en el nombre de Jesús, declararon: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer antes a vosotros que a Dios”, es el mismo que los adherentes al evangelio lucharon por mantener en los días de la Reforma.

Cuando en 1529 los príncipes alemanes se reunieron en la Dieta de Espira, se presentó allí el decreto del emperador que restringía la libertad religiosa, y que prohibía toda diseminación ulterior de las doctrinas reformadas.

Parecía que toda la esperanza del mundo estaba a punto de ser destrozada. ¿Iban a aceptar los príncipes el decreto? ¿Debía privarse de la luz del evangelio a las multitudes que estaban todavía en las tinieblas?

Importantes intereses para el mundo estaban en peligro. Los que habían aceptado la fe reformada se reunieron, y su unánime decisión fue: “Rechacemos este decreto. En asuntos de conciencia, la mayoría no tiene autoridad”. —Ver D’Aubigné, History of the Reformation, libro 13, cap. 5.

En nuestros días debemos sostener firmemente este principio.

 El estandarte de la verdad y la libertad religiosa, sostenido en alto por los fundadores de la iglesia evangélica y por los testigos de Dios durante los siglos que desde entonces han pasado, ha sido, para este último conflicto, confiado a nuestras manos.

La responsabilidad de este gran don descansa sobre aquellos a quienes Dios ha bendecido con un conocimiento de su Palabra. Hemos de recibir esta Palabra como autoridad suprema. Hemos de reconocer los gobiernos humanos como instituciones ordenadas por Dios mismo, y enseñar la obediencia a ellos como un deber sagrado, dentro de su legítima esfera.

Pero cuando sus demandas estén en pugna con las de Dios, hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres. La palabra de Dios debe ser reconocida sobre toda otra legislación humana. Un “Así dice Jehová no ha de ser puesto a un lado por un “Así dice la Iglesia o un “Así dice el Estado”. La corona de Cristo ha de ser elevada por sobre las diademas de los potentados terrenales...

No debemos decir ni hacer ninguna cosa que pudiera cerrarnos innecesariamente el camino. Debemos avanzar en el nombre de Cristo, defendiendo las verdades que se nos encomendaron. Si otros nos prohíben hacer esta obra, entonces podemos decir, como los apóstoles... “No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído”. Hechos 4:20. —Los Hechos de los Apóstoles, 57, 58. [60]

AUDIOhttps://www.youtube.com/watch?v=w_GbxT_0NYw&list=PLVsLdOIe7sVtDwTpvTt4enDOjQ-HVs6-_&index=22&pp=sAQB



martes, 21 de febrero de 2023

21. “INCLUSO LA NATURALEZA OBEDECE LAS LEYES DIVINAS” II. SER SEMEJANTE A JESÚS EN LA OBEDIENCIA (EGW)

Y los hombres se maravillaron diciendo: ¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen? Mateo 8:27.

 

El Salvador estaba cansado de sus largas y arduas labores, y al quedar por un momento aliviado de la presión de la multitud, se acostó en las duras tablas del barco de pescadores, y se quedó dormido.

 

Poco después, el tiempo, que había sido tranquilo y placentero, cambió. Las nubes cubrieron misteriosamente el cielo, y una violenta tempestad, tal como la que ocurría frecuentemente por aquellos lados, estalló sobre el lago.

 

El sol se había puesto y la negrura de la noche se asentó sobre las aguas. Las olas airadas se arrojaban contra el barco, amenazando a cada momento con hundirlo. Primero, lanzado sobre la cresta de una ola, y después sumergido repentinamente en la parte más baja del lago, el barco era el juguete de la tempestad...

 

Los fuerte y valientes pescadores... no sabían qué hacer en ese vendaval tan terrible... “Maestro, Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?” Marcos 4:38...

 

Este clamor desesperado despertó a Jesús de su sueño refrescante... En su divina majestad se levantó en el humilde barco de los pescadores, en medio de la furiosa tempestad, las olas rompiendo sobre la proa y el vivo resplandor del relámpago iluminando su rostro tranquilo e intrépido.

 

Levantó la mano, tan a menudo empleada en actos de misericordia, y dijo al mar airado: “Calla, enmudece”. La tempestad cesó, las tremendas olas reposaron. Se disiparon las nubes, y las estrellas volvieron a resplandecer. El barco descansaba inmóvil sobre un mar sereno.

 

Entonces, volviéndose a sus discípulos, Jesús los reprendió...: 

“¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” Marcos 4:40. 

Un silencio repentino cayó sobre los discípulos. No se habló una palabra. Ni siquiera el impulsivo Pedro intentó expresar el temor reverencial que llenaba su corazón.

 

Los barcos que habían salido para acompañar a Jesús, se habían visto en el mismo peligro que el de los discípulos. El terror y finalmente la desesperación se habían apoderado de sus ocupantes; pero la orden de Jesús había traído calma donde un momento antes había tumulto. Quedó aliviado todo temor, porque había pasado el peligro.

 

La furia de la tempestad había arrojado los barcos muy cerca unos de otros, y todos los que estaban a bordo de ellos habían presenciado el milagro de Jesús. En el silencio que siguió a la quietud de la tempestad, murmuraban entre sí: “¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?” Marcos 4:41. Nunca olvidaron esta escena impresionante los que fueron testigos de ella. —The Spirit of Prophecy 2:307-309. Ver El Deseado de Todas las Gentes, 301,302. [59]    

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=Aml9KKANOU8&list=PLVsLdOIe7sVtDwTpvTt4enDOjQ-HVs6-_&index=21&pp=sAQB



lunes, 20 de febrero de 2023

20. “LA OBEDIENCIA DARÁ COMO RESULTADO LA FELICIDAD” II. SER SEMEJANTE A JESÚS EN LA OBEDIENCIA (EGW)

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores... sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Salmo 1:1,2.

Es esencial que cada súbdito del reino de Dios sea obediente a la ley de Jehová, para que su gloria infinita pueda tener un establecimiento perfecto.

Los profesos seguidores de Cristo son probados en esta vida para ver si serán o no obedientes a Dios. La obediencia dará como resultado la felicidad, y asegurará la recompensa de la vida eterna.

El fracaso por parte de Adán en un punto resultó en consecuencias terribles, y el pecado se ha desarrollado hasta proporciones tan vastas, que no se puede medir. Pero en medio de la rebelión y apostasía, en medio de los que fueron desleales, impenitentes y obstinados, Dios mira hacia abajo, sobre los que le aman y guardan sus mandamientos, y dice: “Yo amo a los que me aman”, y haré que tengan su heredad. Proverbios 8:17,21. 

“Yo tomaré venganza de mis enemigos, y daré la retribución a los que me aborrecen”. Deuteronomio 32:41.

Cristo vivió de acuerdo con los principios del gobierno moral de Dios, y cumplió las especificaciones de la ley de Dios. Representó los beneficios de la ley en su vida humana.

El hecho de que la ley es santa, justa y buena debe ser puesto de manifiesto delante de todas las naciones, las lenguas y los pueblos, delante de los mundos no caídos, los ángeles, los serafines y los querubines.

 

Los principios de la ley de Dios se manifiestan en el carácter de Jesucristo, y los que cooperan con Cristo, llegando a participar de la naturaleza divina, desarrollan el carácter divino y se convierten en una ilustración de la ley divina. Cristo en el corazón conducirá al ser entero, espíritu, alma y cuerpo, a que esté cautivo a la obediencia de justicia. Los verdaderos seguidores de Cristo estarán en conformidad con la mente, la voluntad y el carácter de Dios, y los principios trascendentales de la ley se demostrarán en la humanidad...

 

Satanás ha declarado que Dios no sabía nada de abnegación, misericordia y amor, sino que era severo, exigente e implacable. Satanás nunca probó el amor perdonador de Dios porque nunca ejerció un genuino arrepentimiento.

Sus representaciones de Dios  eran incorrectas; fue un falso testigo, un acusador de Cristo, y un acusador de todos los que se sacuden el yugo satánico y vuelven a rendir una lealtad de corazón al Dios del cielo. The Review and Herald, 9 de marzo de 1897. [58] 

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=9kmDGdJWhPA&list=PLVsLdOIe7sVtDwTpvTt4enDOjQ-HVs6-_&index=20&pp=sAQB