lunes, 27 de marzo de 2023

27. “HABLAR ATRACTIVAMENTE DEL SALVADOR” III. SER SEMEJANTE A JESÚS EN NUESTRA PREPARACIÓN, DONES Y EL SERVICIO (EGW)

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Efesios 4:29.

Como seguidores de Cristo hemos de hacer que nuestras palabras sean motivos de ayuda y ánimo mutuos en la vida cristiana.

Necesitamos hablar mucho más de lo que solemos de los capítulos preciosos de nuestra experiencia.

Debiéramos hablar de la misericordia y la amante bondad de Dios, de la incomparable profundidad del amor del Salvador.

Nuestras palabras debieran ser palabras de alabanza y agradecimiento.

Si la mente y el corazón están llenos del amor de Dios, éste se revelará en la conversación.

No será un asunto difícil impartir aquello que forma parte de nuestra vida espiritual.

Los grandes pensamientos, las nobles aspiraciones, las claras percepciones de la verdad, los propósitos altruistas, los anhelos de piedad y santidad, llevarán fruto en palabras que revelarán el carácter del tesoro del corazón.

 Cuando Cristo sea así revelado por nuestras palabras, éstas poseerán poder para ganar almas para él.

Hemos de hablar de Cristo a quienes no lo conocen. 

Hemos de obrar como lo hizo Cristo.

Doquiera él estuviera: en la sinagoga, junto al camino, en un bote algo alejado de la tierra, en el banquete del fariseo o en la mesa del publicano, hablaba a la gente de las cosas concernientes a la vida superior.

 Relacionaba la naturaleza y los acontecimientos de la vida diaria con las palabras de verdad.

El corazón de sus oyentes era atraído hacia él; porque él había sanado a sus enfermos, había consolado a los afligidos, y, tomando a sus niños en sus brazos, los había bendecido.

Cuando él abría los labios para hablar, la atención se concentraba en él, y cada palabra era sabor de vida para vida para algún alma.

Así debe ser con nosotros. Doquiera estemos, hemos de procurar aprovechar las oportunidades que se nos presentan para hablar a otros del Salvador.

Si seguimos el ejemplo de Cristo en hacer el bien, los corazones se nos abrirán como se le abrían a él.

No bruscamente, sino con tacto impulsado por el amor divino, podremos hablarles de Aquel que es “señalado entre diez mil”, y “todo él codiciable”. Cantares 5:10,16.

Esta es la obra suprema en la cual podemos emplear el talento del habla.

Dicho talento nos ha sido dado para que podamos presentar a Cristo como el Salvador que perdona el pecado. Palabras de Vida del Gran Maestro, 273,274. [94]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=nJlYQFHLAb0&list=PLVsLdOIe7sVu8i3spxZdlwjNyR-2pWNT5&index=27&pp=sAQB


  

domingo, 26 de marzo de 2023

26. “USAR RESPONSABLEMENTE LOS DONES DEL HABLA Y LA INFLUENCIA” III. SER SEMEJANTE A JESÚS EN NUESTRA PREPARACIÓN, DONES Y EL SERVICIO (EGW)

Orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar. Colosenses 4:3,4.

Dios no ha dado los talentos caprichosamente.

Él, quien conoce todas las cosas, quien está familiarizado con cada uno, le ha dado a cada persona su obra.

Aquellos a quienes les ha confiado mucho no deben jactarse, porque lo que poseen no es suyo; se lo ha prestado a prueba, y cuanto más grande el don, mayores intereses se requieren. Día tras día Dios está probando a hombres y a mujeres para ver si lo van a reconocer como el Dador de todo lo que tienen.

Observa para ver si demuestran ser dignos de las riquezas eternas.

 El uso que hacen de sus dones preciosos decide su destino para la eternidad.

De todos los dones que Dios les ha concedido a sus hijos, ninguno es capaz de ser una bendición mayor que el don del habla.

Con la voz convencemos y persuadimos; con ella oramos y alabamos a Dios; y con ella hablamos a otros del amor del Redentor.

Dios quiere que consagremos este don a su servicio, hablando sólo palabras tales que ayuden a los que están a nuestro alrededor. 

Y si Cristo reina en nuestro corazón, nuestras palabras revelarán la pureza, bondad y fragancia de un carácter moldeado y amoldado por él.

Pero si estamos bajo la dirección del enemigo de todo lo bueno, nuestras palabras reflejarán sus conceptos. Vigile bien sus palabras. Consagre su don del habla al servicio de Dios, porque un día lo requerirá de sus manos.

Cada uno de nosotros ejerce una influencia sobre aquellos con los cuales entramos en contacto. Esa influencia la tenemos de Dios, y somos responsables por la forma en que la usamos. Dios desea que se ponga del lado de la verdad, pero queda con cada uno de nosotros decidir si nuestra influencia será pura y elevadora, o si actuará como una malaria venenosa.

 Los que son participantes de la naturaleza divina ejercen una influencia que es semejante a la de Cristo. Santos ángeles los asisten en su camino, y todos aquellos con los cuales entran en contacto reciben ayuda y bendición.

Pero los que no reciben a Cristo como su Salvador personal, no pueden influir en otros para bien. Ésos pierden toda esperanza de la vida eterna, y por medio de su ejemplo extravían a otros.

Vigilen bien su influencia; es “su culto racional”, para colocarla en el lado del Señor. The Signs of the Times, 21 de enero de 1897. [93] 

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=KbBvhg1AKMs&list=PLVsLdOIe7sVu8i3spxZdlwjNyR-2pWNT5&index=26&pp=sAQB


 

sábado, 25 de marzo de 2023

25. “REVELAR EL AMOR DE JESÚS POR MEDIO DEL HABLA” III. SER SEMEJANTE A JESÚS EN NUESTRA PREPARACIÓN, DONES Y EL SERVICIO (EGW)

Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado. Isaías 50:4.

En derredor nuestro hay almas afligidas. En cualquier parte podemos encontrarlas.

Busquémoslas y digámosles una palabra oportuna que las consuele.

 Seamos siempre canales por donde fluyan las refrigerantes aguas de la compasión. En todas nuestras relaciones hemos de tener presente que en la experiencia ajena hay capítulos sellados en que no penetran las miradas de los mortales.

En las páginas del recuerdo hay historias tristes que son inviolables para los ojos ajenos. Hay consignadas allí largas y rudas batallas libradas en circunstancias críticas, tal vez dificultades de familia que día tras día debilitan el ánimo, la confianza y la fe.

Los que pelean la batalla de la vida contra fuerzas superiores pueden recibir fortaleza y aliento merced a menudas atenciones que sólo cuestan un esfuerzo de amor. Para ellos, el fuerte apretón de mano de un amigo verdadero vale más que el oro y la plata.

Las palabras de bondad son tan bien recibidas como las sonrisas

de ángeles.

Hay muchedumbres que luchan con la pobreza, obligadas a trabajar arduamente por modestos salarios, que alcanzan apenas a satisfacer las necesidades primarias de la vida. Los afanes y las privaciones, sin esperanza de mejora, hacen muy pesadas sus cargas. 

Cuando a esto se añaden los dolores y la enfermedad, la carga resulta casi insoportable. Oprimidos y agobiados, no saben dónde buscar alivio.

Simpatícese con ellos en sus pruebas, sus congojas y sus desengaños.

Esto abrirá camino para ayudarles. Hábleseles de las promesas de Dios, órese con ellos y por ellos, infúndaseles esperanza...

Cooperen con él [el Señor]. Mientras la desconfianza y la desunión llenan el mundo, tócales a los discípulos de Cristo revelar el espíritu que reina en los cielos.

Hablen como él hablaría, obren como él obraría.

Revelen continuamente la dulzura de su carácter.

 Revelen aquellos tesoros de amor que son la base de todas sus enseñanzas y de todo su trato con la humanidad.

 En colaboración con Cristo, los obreros más humildes pueden pulsar cuerdas cuyas vibraciones se percibirán hasta en los confines de la tierra y harán oír sus melodías por los siglos de la eternidad. 

El Ministerio de Curación, 115,116. [92]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=9vYYmzVQdfk&list=PLVsLdOIe7sVu8i3spxZdlwjNyR-2pWNT5&index=25&pp=sAQB


viernes, 24 de marzo de 2023

24. “USAR BIEN EL TALENTO DEL HABLA” III. SER SEMEJANTE A JESÚS EN NUESTRA PREPARACIÓN, DONES Y EL SERVICIO (EGW)

Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios; por tanto, Dios te ha bendecido para siempre. Salmos 45:2.

Mediante un esfuerzo diligente todos pueden adquirir la habilidad de leer inteligiblemente y hablar en un tono de voz fuerte, claro, sonoro, de un modo distinto e impresionante.

Haciendo esto podemos aumentar grandemente nuestra eficiencia como obreros de Cristo.

Todo cristiano está llamado a dar a conocer a otros las inescrutables riquezas de Cristo; por lo tanto, debiera procurar la perfección en el habla. Debiera presentar la Palabra de Dios de un modo que la recomiende a sus oyentes.

Dios no desea que sus intermediarios sean incultos. No es su voluntad que los seres humanos rebajen o degraden la corriente celestial que fluye por medio de él al mundo.

Debiéramos mirar a Jesús, el Modelo perfecto; debiéramos orar por la ayuda del Espíritu Santo, y con su fuerza tratar de educar todo órgano para hacer una obra perfecta.

Esto es especialmente cierto con respecto a quienes son llamados al ministerio público.

 Todo ministro y todo maestro deben recordar que están dando a la gente un mensaje que encierra intereses eternos. La verdad que prediquen los juzgará en el gran día del ajuste final de cuentas.

Y en el caso de algunas almas, el modo en que se presente el mensaje determinará su recepción o rechazamiento. Entonces, háblese la palabra de tal manera que despierte el entendimiento e impresione el corazón. 

Lenta, distinta y solemnemente debiera hablarse la palabra, y con todo el fervor que su importancia requiere.

La debida cultura y el uso de la facultad del habla es parte de todo ramo de servicio cristiano; entra en la vida familiar y en toda nuestra relación mutua.

Hemos de acostumbrarnos a hablar en tonos agradables, a usar un lenguaje puro y correcto, y palabras bondadosas y corteses.

 Las palabras dulces, amables, son como el rocío y la suave lluvia para el alma. 

La Escritura dice de Cristo que la gracia fue derramada en sus labios, para que pudiera “hablar en sazón palabra al cansado”. Salmos 45:2; Isaías 50:4. Palabras de Vida del Gran Maestro, 270, 271. [91]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=LcMJgI34YvQ&list=PLVsLdOIe7sVu8i3spxZdlwjNyR-2pWNT5&index=24&pp=sAQB


 

jueves, 23 de marzo de 2023

23. LOS QUE USAN LOS TALENTOS FIELMENTE ESCUCHARÁN: “BIEN HECHO” III. SER SEMEJANTE A JESÚS EN NUESTRA PREPARACIÓN, DONES Y EL SERVICIO (EGW)

Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo, el que había recibido dos, ganó también otros dos. Mateo 25:16,17.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”.

El precio del rescate fue pagado por cada hijo e hija de Adán, y [el hecho] de que los que han sido rescatados por la sangre preciosa de Cristo rehúsan ser leales a él, no los protegerá de la retribución que vendrá sobre en ellos en el último día.

Tendrán que responder por su descuido en usar los talentos que le fueron confiados por el Maestro.

Tendrán que responder por sus oprobios contra su Hacedor y Redentor, y por lo que le sustrajeron a Dios, retirando sus talentos de su servicio y enterrando en la tierra los bienes de su Señor.

La familia humana está compuesta de agentes morales responsables, y desde el más alto y más dotado hasta el más bajo y más humilde, todos están dotados con los bienes del cielo.

El tiempo es un talento confiado por Dios, y debe ser empleado diligentemente en el servicio de Cristo.

La influencia es un don de Dios, y debe ejercerse para promover los propósitos más elevados y nobles.

Cristo murió en la cruz del Calvario para que toda nuestra influencia pudiera usarse para levantarlo ante un mundo que perece.

Los que contemplan a la Majestad del cielo muriendo en la cruz por sus transgresiones, valorarán su influencia sólo cuando atraiga a hombres y a mujeres a Cristo, y la usarán sólo para ese propósito.

El intelecto es un talento que se nos ha confiado. La simpatía y el afecto son talentos que deben ser protegidos y mejorados de manera sagrada para que podamos prestar servicio a Aquel de quien somos su posesión adquirida.

Todo lo que somos o podemos ser pertenece a Dios.

La educación, la disciplina y las habilidades en cualquier especialidad debieran usarse para él...

Ya sea que la cantidad confiada sea grande o pequeña, el Señor requiere que sus dueños hagan lo mejor que puedan.

 No es la cantidad que se nos ha confiado o la mejora hecha lo que les da a hombres y a mujeres la aprobación del cielo, sino que lo que trae la bendición divina es la fidelidad, la lealtad a Dios, el servicio prestado con amor.

“Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor” (Mateo 25:21).

 Esta recompensa de gozo no espera hasta que entremos en la ciudad de Dios, sino que el siervo fiel tiene un goce anticipado de ella aun en esta vida.

The Signs of the Times, 23 de enero de 1893. [90] 

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=3Zgrvt-5M9o&list=PLVsLdOIe7sVu8i3spxZdlwjNyR-2pWNT5&index=23&pp=sAQB


 

miércoles, 22 de marzo de 2023

22. “UN TALENTO, USADO FIELMENTE, GANARÁ OTROS TALENTOS” III. SER SEMEJANTE A JESÚS EN NUESTRA PREPARACIÓN, DONES Y EL SERVICIO (EGW)

Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Mateo 25:14,15.

Que la obra que necesita ser hecha no espere por la ordenación de ministros. Si no hay ministros para emprender la obra, que hombres y mujeres inteligentes, sin pensar en cómo pueden acumular la mayor parte de bienes, se establezcan en esas ciudades y pueblos, y eleven el estandarte de la cruz usando el conocimiento que han obtenido en ganar almas para la verdad.

El conocimiento de la verdad es demasiado precioso para ser amontonado, y atado y escondido en la tierra. Aun el único talento que nos confió el Maestro debe ser empleado fielmente también para ganar otros talentos.

¿Dónde están los hombres y las mujeres que han sido refrescados con los ricos manantiales de bendiciones que descienden del trono de Dios? 

Que se pregunten qué es lo que han hecho para comunicar esta luz a los que no han tenido las mismas ventajas.

¿Cómo estarán en el juicio, cuando se escudriñe cada motivo, quienes han sido negligentes en usar sus talentos?

El Maestro celestial ha encomendado talentos a cada uno de sus siervos. “A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad”.

Dios no ha dado talentos tan sólo a unos pocos, sino que a cada uno le ha encomendado algún don particular para que lo use en su servicio.

 Muchos a quienes el Señor le ha dado talentos preciosos han rechazado emplearlos para el adelanto del reino de Dios; no obstante, están bajo la obligación a Dios por su uso de los dones.

Cada uno, ya sea que sirva a Dios o se complazca a sí mismo, es un poseedor de algún depósito, cuyo uso apropiado traerá gloria a Dios y cuyo uso pervertido robará al Dador. 

El que los poseedores de talentos no reconozcan las demandas de Dios sobre ellos, no los hace menos culpables.

Si durante su vida eligen permanecer bajo la bandera negra del príncipe de las tinieblas, Cristo no los confesará en el día del ajuste final de cuentas. 

The Signs of the Times, 23 de enero de 1893. [89]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=6GsSUGrUxt4&list=PLVsLdOIe7sVu8i3spxZdlwjNyR-2pWNT5&index=22&pp=sAQB